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“Sin palabra no hay confianza”: el duro diagnóstico de Pesatti

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El vicegobernador de Río Negro, Pedro Pesatti, afirmó que la Argentina enfrenta una profunda crisis de credibilidad vinculada a la degradación del valor de la palabra en la vida pública. “El valor de la palabra ha sido, desde siempre, uno de los pilares más sólidos de la vida en comunidad”, sostuvo, y advirtió que cuando ese principio se debilita también lo hace la confianza social. “Allí donde la palabra conserva su valor y se sostiene con independencia de las circunstancias, la confianza se vuelve posible y se expande. En cambio, allí donde la palabra se degrada, la vida social comienza a deteriorarse”, señaló.

Pesatti explicó que esta lógica se observa tanto en la vida cotidiana como en la esfera pública. “Desde muy temprano aprendemos a distinguir entre quien honra sus compromisos y quien utiliza la palabra de forma instrumental para obtener una ventaja sin medir sus consecuencias”, afirmó. En ese sentido, remarcó que “la palabra cumplida abre puertas, y quien deshonra lo que dice termina, más temprano o más tarde, devaluado como un infame”.

El vicegobernador extendió ese razonamiento al funcionamiento de los Estados y citó al filósofo chino Confucio para subrayar la importancia de la confianza pública. “Un pueblo puede sobrevivir a la falta de comida, pero sucumbe ante la falta de confianza”, recordó. Para Pesatti, el equivalente institucional de la palabra individual es la seguridad jurídica: “Honrar la palabra en la vida de las personas es exactamente lo que la seguridad jurídica representa en la vida de los Estados”.

En esa misma línea, mencionó el pensamiento de Hannah Arendt, quien vinculó la estabilidad de las comunidades políticas con la capacidad de sostener promesas. “La seguridad jurídica es la palabra del Estado convertida en institución: la certeza de que lo prometido será sostenido en el tiempo, con independencia de quién gobierne o de cuál sea la conveniencia del momento”, sostuvo.

Pesatti también vinculó la credibilidad política con la llegada de inversiones. Según explicó, quienes evalúan invertir en un país no solo observan su marco normativo, sino también el comportamiento de sus dirigentes. “Un marco legal impecable gobernado por dirigentes que mienten sistemáticamente constituye, para cualquier inversor experimentado, un escenario de riesgo sistémico. La norma escrita sin respaldo en la conducta concreta de los políticos equivale a la nada”, advirtió.

En ese contexto, señaló que la Argentina atraviesa una crisis de confianza que tiene raíces profundas. “Cuando se afirma que la Argentina padece una crisis de confianza se describe, ante todo, una consecuencia cuyas causas son más profundas: la recurrente incapacidad de buena parte de su dirigencia para sostener la palabra más allá de las circunstancias”, afirmó. A su juicio, el problema se agrava cuando la falsedad se naturaliza en la política cotidiana, ya que entonces “la desconfianza se constituye como el factor más relevante de una sociedad”.

El vicegobernador también cuestionó el uso de la agresión verbal en la política y mencionó como ejemplo una intervención reciente del presidente Javier Milei durante la Argentina Week en Nueva York. Según recordó, el mandatario calificó de “prebendarios” y “chorros” a empresarios como Paolo Rocca, del grupo Techint, y Javier Madanes Quintanilla, vinculado a Aluar y Fate. “Un gobierno con aspiraciones de seriedad resuelve esas diferencias con argumentos y pruebas, desplazando el agravio hacia la periferia del debate técnico”, planteó Pesatti.

Para el dirigente rionegrino, la contradicción entre ese tipo de discursos y la búsqueda de inversiones resulta evidente. “La retórica de la agresión y la búsqueda de confianza inversora son, por definición, incompatibles”, afirmó, al recordar que, según datos del Banco Central, la inversión extranjera directa neta cayó un 54% en 2024, al pasar de 23.866 millones de dólares a 10.996 millones.

Pesatti también se refirió al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), aprobado en 2024, al que definió como una “isla institucional” diseñada para proteger proyectos de gran escala frente a la volatilidad política. Si bien señaló que el esquema acumula anuncios por más de 63.700 millones de dólares y ya cuenta con 12 proyectos aprobados por 26.000 millones, advirtió que la mayor parte se concentra en sectores como la minería y la energía.

En ese marco, sostuvo que el principal déficit de la Argentina no es productivo sino de credibilidad política. “La paradoja de un país que acumula décadas de subdesarrollo, pese a su enorme potencial, encuentra aquí su explicación medular: el déficit no es de potencial productivo, sino de credibilidad dirigencial”, afirmó.

Finalmente, Pesatti consideró que la reconstrucción del país requiere recuperar el valor de la palabra en la vida pública. “La seguridad jurídica es mucho más que un conjunto de leyes y decretos. Es, ante todo, la consecuencia de un prestigio que se cultiva con la repetición de conductas íntegras e inapelables”, concluyó. “Solo cuando la dirigencia comprenda que la confianza es el activo más escaso y que la palabra empeñada es el contrato social más sagrado, la Argentina podrá romper el ciclo de la incertidumbre y la desconfianza”.

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