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Pesatti apuntó contra los cómplices civiles de la dictadura

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El vicegobernador de Río Negro, Pedro Pesatti, publicó una reflexión en la que propone una lectura histórica profunda sobre el presente argentino, al advertir que “todos los pueblos pueden quedar atrapados en el pasado” o “confinados en un eterno presente” si pierden de vista la dimensión histórica de sus acciones. En ese sentido, sostuvo que “el presente no nace con el sol de cada mañana”, sino que es el resultado de procesos acumulados a lo largo del tiempo, incluso aquellos tan lejanos “como los astros que iluminan la noche con una luz que partió hace miles o millones de años”.

En el marco del 50° aniversario del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, el dirigente planteó que sus consecuencias siguen vigentes y comparó ese hecho con una herida irreversible: “La Argentina vivió lo mismo que puede sucederle a una persona que sufre una amputación en su cuerpo: el tiempo puede atenuar el dolor, pero no restituye aquello que se ha perdido”. Según afirmó, esa “mutilación” continúa condicionando la vida social, política y económica del país.

Pesatti remarcó que la dictadura no fue “un mero paréntesis en el devenir de la patria”, sino una intervención estructural que transformó el tejido productivo e institucional. Apuntó especialmente contra la política económica de José Alfredo Martínez de Hoz, al señalar que impulsó una apertura indiscriminada de importaciones que “destruyó la industria construida durante décadas”, en paralelo con una estrategia cultural que instaló la idea de superioridad de lo extranjero. Recordó además que la “tablita cambiaria” funcionó como “una anestesia” que ocultaba el deterioro económico.

En ese contexto, detalló el fuerte deterioro de los indicadores sociales y económicos, con cierre de miles de industrias, caída de exportaciones y pérdida masiva de empleo. Subrayó también que la deuda externa “sextuplicó” durante el período y calificó ese proceso como “una hipoteca generacional”, cuyos efectos se proyectaron en crisis posteriores como la hiperinflación de 1989 y el colapso de 2001. Para el vicegobernador, estos episodios no fueron hechos aislados, sino “la expresión tardía de una lógica inaugurada en aquellos años”.

El dirigente rionegrino también puso el foco en la responsabilidad civil durante el régimen, al afirmar que el modelo económico no fue obra exclusiva de las Fuerzas Armadas. En ese sentido, sostuvo que existió una clara asimetría judicial: mientras militares y fuerzas de seguridad fueron juzgados, los actores civiles “jamás pagaron por sus responsabilidades” y consolidaron su poder económico. Según su visión, estos sectores fueron clave en la implementación de un esquema que concentró la riqueza y subordinó la economía al capital financiero internacional.

Asimismo, describió el alcance del terrorismo de Estado no solo en términos represivos, sino también culturales y geopolíticos. Mencionó la quema de libros, la persecución intelectual y la reducción del sistema científico, además del impacto del exilio y la desaparición de miles de personas. También vinculó las decisiones militares con el contexto internacional de la Guerra Fría y los intereses de Estados Unidos, así como con episodios como la guerra de Malvinas, que dejó un saldo trágico y consecuencias aún vigentes.

Finalmente, Pesatti sostuvo que reconocer lo ocurrido no implica quedar anclados en el pasado, sino asumir una responsabilidad hacia el futuro. “Interpelar ese pasado no es un ejercicio retrospectivo, sino un acto de responsabilidad hacia el porvenir”, afirmó, al tiempo que reclamó avanzar en una justicia integral que incluya a todos los responsables, incluidos los civiles. En esa línea, concluyó que solo una sociedad con memoria puede evitar repetir su historia y reafirmó el compromiso democrático con una consigna contundente: “Nunca más”.

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