Destacadas
La caída de la coparticipación tensiona las cuentas públicas en Río Negro
La Provincia de Río Negro enfrenta una fuerte merma en sus ingresos durante el primer trimestre de 2026 a raíz de una caída abrupta de los recursos provenientes de la coparticipación federal de impuestos. Según el informe oficial difundido por el Gobierno provincial, la pérdida acumulada en términos reales respecto del mismo período de 2025 alcanza los $29.363 millones, un golpe que reduce significativamente la disponibilidad de fondos para el funcionamiento del Estado y la ejecución de políticas públicas.
El detalle mensual evidencia un descenso sostenido: en enero la provincia dejó de recibir $11.707 millones, en febrero la merma fue de $10.666 millones y en marzo de $6.990 millones. Ese retroceso continuado se traduce en menores recursos corrientes y limita la capacidad de respuesta de las áreas centrales de la administración, al tiempo que complica la planificación fiscal para los próximos meses.
El deterioro no solo se nota en el total de la coparticipación sino también en sus principales componentes. El IVA registró caídas interanuales reales del 12,1% en enero y 13,1% en febrero, con una leve desaceleración en marzo (-3,9%), lo que refleja una notable retracción del consumo interno durante el trimestre. La administración provincial interpretó estos números como un indicador de menor dinamismo económico que afecta directamente la recaudación compartida.
Por su parte, el Impuesto a las Ganancias mostró un comportamiento mixto: con descensos leves en enero (-0,2%) y febrero (-1,0%), pero con una caída pronunciada en marzo (-12,7%). Ese retroceso en marzo estuvo influido por cambios en el esquema de anticipos empresariales: desde el año pasado se aplican nueve anticipos del 11,11% en lugar de diez, lo que provocó que no se registraran anticipos de empresas con cierre de ejercicio en diciembre y, por consiguiente, una disminución en la recaudación del mes.
Las autoridades de Río Negro advierten que la pérdida real de recursos implica una reducción del poder de compra con fondos provinciales, situación que puede repercutir en la prestación de servicios y en la ejecución de obras. En este marco, la Provincia deberá ajustar su gestión financiera y priorizar gastos, además de mantener un diálogo con el gobierno nacional para intentar mitigar los efectos sobre su presupuesto.
El panorama abre además interrogantes sobre la recuperación del consumo y la actividad económica en el corto plazo, así como sobre la necesidad de políticas que incentiven la recaudación y la inversión pública. En el terreno político y técnico, la caída sostenida de la coparticipación obligará a Río Negro a replantear su estrategia fiscal mientras monitorea mes a mes el comportamiento de la transferencia de recursos nacionales.