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Crisis en la industria textil: se perdieron 16.000 empleos en dos años
El sector textil argentino enfrenta una de las peores crisis de los últimos diez años, marcada por una abrupta caída en la producción y una pérdida masiva de empleos. Según el último informe de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), en octubre de 2025 la actividad del sector registró una contracción interanual del 24%, el peor desempeño en una década y muy por encima del retroceso general de la industria, que fue del 2,9% en el mismo período. El nivel de actividad actual se asemeja al registrado en los momentos más críticos de la pandemia.
La utilización de la capacidad instalada refleja con crudeza la magnitud de la crisis: apenas el 32,5% en octubre, lo que implica una caída de 15,3 puntos porcentuales respecto al mismo mes de 2024. Esta baja afecta todas las etapas de la cadena productiva —hilandería, tejeduría, tintorería, acabado y proveedores— donde operan unas 4.000 empresas en el país. El deterioro se concentra especialmente en los segmentos de “tejidos y acabado de productos textiles” y en los hilados de algodón, los más golpeados por la caída de la demanda y la competencia externa.
El impacto en el empleo ha sido devastador. Desde diciembre de 2023, el sector ha perdido más de 16.000 puestos de trabajo formales. Solo entre agosto y septiembre de 2025, desaparecieron 2.000 empleos, y en comparación con septiembre de 2024, la caída alcanzó los 8.000 puestos. A esta cifra se suman otros 12.000 trabajadores suspendidos, lo que evidencia una crisis laboral creciente y sostenida durante los últimos dos años.
A pesar del panorama desalentador, algunos indicadores señalan una apuesta por el futuro. Entre enero y noviembre de 2025, las empresas del sector invirtieron USD 164 millones en maquinaria importada, superando lo registrado en todo 2024. No obstante, esa inversión sigue por debajo de los niveles de 2021 a 2023, lo que muestra una recuperación aún incipiente. Mientras tanto, las importaciones de productos textiles se dispararon: entre enero y noviembre de 2025 alcanzaron 252.563 toneladas por USD 685 millones, con aumentos del 91% en volumen y 50% en valor interanual.
En contraste, las exportaciones cayeron: en el mismo período, apenas se enviaron al exterior 8.477 toneladas por USD 35 millones, con retrocesos del 3% en volumen y del 13% en valor. Este desequilibrio entre importaciones y exportaciones refuerza las preocupaciones del sector sobre la falta de protección y competitividad. Luis Tendlarz, presidente de FITA y titular de Algodonera del Valle, advirtió recientemente que “al Gobierno le falta una política industrial” y llamó a actuar frente al creciente desempleo.
Tendlarz subrayó la necesidad de “una industria más competitiva, con reglas claras, previsibilidad y un campo de juego equitativo”. Desde FITA insisten en que, sin medidas concretas que protejan la producción nacional y promuevan la competitividad, la crisis seguirá profundizándose. La industria textil, históricamente sensible a las políticas económicas y comerciales, espera respuestas urgentes para evitar una desindustrialización aún mayor en uno de los sectores más intensivos en empleo del país.