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El vicegobernador de Río Negro, Pedro Pesatti, planteó una comparación entre la Revolución Industrial y el avance actual de la inteligencia artificial, y sostuvo que el principal desafío consiste en construir instituciones capaces de transformar los cambios tecnológicos en bienestar para las mayorías. “La revolución que hoy encabeza la inteligencia artificial alcanza al trabajo intelectual y avanza a una velocidad mucho mayor”, afirmó, al tiempo que llamó a discutir quiénes serán los encargados de establecer las reglas frente a esta nueva transformación.

Pesatti recordó que la llegada de la máquina de vapor, a fines del siglo XVIII, modificó profundamente la organización económica y social. “Aquella revolución multiplicó la riqueza y condenó a hombres, mujeres y niños a jornadas infernales de dieciséis horas”, señaló. Según explicó, las mejoras en las condiciones de vida no llegaron automáticamente como consecuencia del desarrollo tecnológico, sino a partir de la organización política y social. “El bienestar llegó después, como consecuencia de las ideas políticas y de la acción que ellas desataron para rebelarse y luchar contra esa injusticia”, sostuvo.

En ese sentido, el vicegobernador destacó el papel que tuvieron las instituciones y las políticas públicas para acompañar aquella transformación. “Las leyes fabriles, los sindicatos, la jornada de ocho horas, la escuela pública y la seguridad social fueron las columnas de aquel progreso”, enumeró. Y advirtió que la actual revolución tecnológica puede repetir parte de aquella dinámica, ya que “cada revolución creó más empleos de los que destruyó”, aunque en sus primeras etapas también “produjo daños enormes en los sectores sociales menos preparados para enfrentar el cambio”.

Frente a ese escenario, Pesatti ubicó a la educación como una de las principales herramientas para reducir las desigualdades que pueda generar la inteligencia artificial. “Por eso debemos fundar desde el Estado una nueva escuela y hacer de la educación la política ordenadora de las demás políticas públicas”, afirmó. También reclamó “concebir con audacia y urgencia nuevas formas de encarar los procesos de enseñanza y aprendizaje” y sostuvo que “la alfabetización del siglo XXI demanda instituciones, herramientas y estrategias situadas en esta revolución tecnológica”. Para el dirigente rionegrino, esa transformación debe comenzar en los sectores más vulnerables: “Esa escuela deberá garantizar que la nueva alfabetización llegue primero al aula del barrio más humilde”.

El vicegobernador también vinculó el desarrollo tecnológico con el modelo económico que adopte el país. “En la economía que emerge, el conocimiento será el insumo más valioso”, aseguró, y consideró que la Argentina corre el riesgo de quedar relegada si mantiene un esquema basado exclusivamente en la exportación de recursos naturales. “Un país, como el que hoy tenemos, que rinde culto al dios del enclave y se ofrece como proveedor de materias primas elige el lado perdedor de esta revolución”, sostuvo. En ese marco, reivindicó el papel de “la escuela, la universidad y la ciencia” como “las vigas maestras de la economía del conocimiento”.

En el tramo político de su planteo, Pesatti contrapuso dos concepciones sobre el futuro de la tecnología. “La tecnocrática concibe a la persona como un dato, a la sociedad como un mercado y al Estado como un estorbo”, afirmó, y cuestionó la concentración de poder en grandes corporaciones tecnológicas. Frente a esa mirada, defendió “la humanista, que es la nuestra”, porque “coloca a la persona en el centro y entiende la tecnología como herramienta al servicio de su dignidad”. En ese contexto, apuntó directamente contra el gobierno de Javier Milei, al sostener que “esa visión tecnocrática tiene en Javier Milei su expresión más evidente” y cuestionó su política de reducción del Estado y su orientación económica.

Finalmente, Pesatti vinculó este debate con las elecciones de 2027 y reclamó la construcción de acuerdos entre distintos sectores políticos. “De allí la urgencia de que en 2027, cuando elijamos nuevo gobierno, la Nación, las provincias y los municipios queden en manos de dirigentes capaces de comprender, desde una visión humanista, la profundidad de este cambio”, afirmó. “La historia ya nos mostró el camino. Nos corresponde recorrerlo otra vez, con la persona como piedra fundamental de lo que construyamos”, agregó. En esa línea, llamó a alcanzar “acuerdos entre las fuerzas democráticas que edifiquen una comunidad de todos” e insistió en que los jubilados, las personas con discapacidad, los enfermos y los jóvenes “deben ser los primeros, porque hoy son los últimos, los que sobran y se descartan”.

Autor: admin