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El texto plantea establecer reglas claras para el personal médico en áreas de alta criticidad clínica, diferenciando el uso justificado de los dispositivos móviles frente a aquellos hábitos que comprometen la asepsia estricta.

La medida busca mitigar el riesgo sanitario asociado a la manipulación de estos aparatos, los cuales ingresan a la sala de operaciones sin ningún proceso de esterilización previo.

Los legisladores Lucas Pica y Facundo López (JSRN) son los impulsores de esta iniciativa. En sus fundamentos, advierten que la evidencia científica identifica a los dispositivos móviles como una “fuente de contaminación microbiana y factor contribuyente a las infecciones del sitio quirúrgico”.

Según detallan, los celulares presentan condiciones ideales de temperatura y humedad para la persistencia bacteriana, registrando tasas de contaminación de hasta un 93% en algunos estudios. Pese a estos riesgos, los autores reconocen que su “exclusión o prohibición absoluta no sería funcional ni proporcional”, debido a que hoy se emplean habitualmente para consultas y acceso a protocolos.

De aprobarse, el proyecto prohibirá estrictamente realizar llamadas personales, usar redes sociales, enviar mensajes de texto no laborales o captar imágenes sin el consentimiento expreso del paciente.

Por el contrario, se permitirá su utilización para urgencias médicas, acceso a historiales clínicos y uso de aplicaciones de diagnóstico, siempre y cuando los equipos se mantengan en modo silencioso y alejados de la zona aséptica directa.

Los centros de salud, tanto del sector público como privado, estarán obligados a elaborar protocolos institucionales de higiene y capacitar a sus profesionales sobre estos riesgos.

Autor: admin