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En un encuentro íntimo y cargado de anécdotas, el enólogo Fabricio Portelli conversó con Pascual Castrovillari, alma mater de Bodega Creación, quien compartió el recorrido detrás de una de las etiquetas más originales del mercado. “Yo no vengo del mundo del vino”, reconoció el emprendedor, quien explicó que su formación como químico industrial y su paso por la industria farmacéutica marcaron un camino distinto antes de concretar su sueño.

La idea de lanzar su propia marca estuvo presente durante años, pero fue recién en pandemia cuando tomó forma. “Siempre por un tema o por otro se iba postergando… hasta que en un curso de la Escuela Argentina de Vinos pregunté si era posible y me dijeron que sí”, recordó. Ese impulso inicial se consolidó gracias a contactos clave y al consejo de un amigo, quien le dejó en claro dos pilares fundamentales: “Nunca te vas a poder correr de la calidad del vino y el terroir”.

El nombre “Creación” no fue casual. Castrovillari reveló que surgió tras varios días de reflexión y como homenaje a su historia familiar. “Quise reconocer a mi padre inmigrante, que llegó de Italia en los años 50. Yo le debo mucho y esto es una forma de devolverle algo”, explicó. Y agregó una frase que resume el espíritu del proyecto: “Haberlo creado es haberlo amado”.

El desarrollo del vino se consolidó en Mendoza, particularmente en Agrelo, Luján de Cuyo, donde encontró el equilibrio entre calidad y viabilidad productiva. Con el asesoramiento del enólogo Gustavo Samis y el apoyo constante de Diego Banfi, el proyecto tomó forma con dos varietales iniciales: Malbec y Cabernet Sauvignon. “Buscamos desde el primer momento el equilibrio y la calidad”, señaló, destacando la importancia de rodearse de especialistas.

El gran salto llegó con el reconocimiento a su Cabernet Sauvignon 2020, premiado con medalla de oro en un concurso nacional. “Cuando vi el jurado, pensé que me iban a pegar un cachetazo”, confesó entre risas. Sin embargo, tras enviar las muestras y casi olvidar el certamen, recibió la noticia inesperada: “Vi la medalla de oro y estallé en un abrazo con mi familia”. Para Castrovillari, ese logro representa mucho más que un premio: “Me siento premiado por la vida”.

Hacia el final de la charla, Portelli le propuso una reflexión personal: definirse como vino. Sin dudarlo, el creador de Bodega Creación respondió: “Me siento un Cabernet, de buen suelo, aromático, con carácter. Así me criaron y así encaro este emprendimiento”. Una definición que sintetiza no solo su producto estrella, sino también la identidad de un proyecto que combina historia, pasión y perseverancia.

Autor: admin