Mujeres rurales: la diseñadora coya que viajó 1600 km para contar su experiencia

Mujeres rurales: la diseñadora coya que viajó 1600 km para contar su experiencia

El martes 15 de octubre se celebró el Día Internacional de la Mujer Rural, y una vez más, el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), con el apoyo de Corteva Agriscience, brindaron homenaje a las mujeres que de una u otra forma integran la comunidad agroindustrial.

Con el fin de contar con un testimonio más cercano, convocaron a Celeste Valero, una joven emprendedora y artesana textil de la comunidad Huacalera, provincia de Jujuy, que recorrió más de 1.600 kilómetros para compartir su experiencia como Mujer Rural.

Nacida en una comunidad aborigen, es diseñadora coya, realiza indumentaria con fibra de llama, y se autodenomina como una “diseñadora curiosa”. También confesó que otras de sus pasiones es la fotografía.

Al respecto, resaltó que “tanto el arte textil como visual es hereditario”, y aclaró: “Nunca me capacité para hacerlo, lo amamanté desde muy chiquitita en mi familia, ayudando, y así aprendí”.

En diálogo con este medio, relató: “Hace tres años fundé la marca colectiva Kenko que tiene base familiar porque mis padres siempre tejieron. Andando por ahí, en otras comunidades, saliendo de la mía y buscando otros tejedores, los encontré tejiendo solos, entonces Kenko es una solución para tejer con otras, y hacer”.

En quechua, Kenko significa camino, literalmente al castellano sería el zig-zag, la línea quebrada. Sin embargo, aclaró: “El significado que le damos y que nosotros recibimos es el camino del Inca”. Actualmente Kenko está integrado por 13 tejedoras mujeres y 2 varones.

En relación a la creación de Kenko, Agrofy News le consultó sobre cuál es el desafío de la Mujer Rural, y Valero respondió: “El mayor reto para la mujer en el campo es seguir haciendo, no dejar esas prácticas que nos fueron heredadas y que con mucha dificultad a través del tiempo se nos trató de quitar. Muchos siglos resistiendo el paso de otras culturas, hay muchas actividades ancestrales que se están olvidando, una de esas es la textil, y mi trabajo en esa área es no permitir que se pierda. La agricultura también es otra práctica ancestral, el cuidado de la tierra, reconocer sus tiempos, no forzarla a producir cuando no es el tiempo, y algo más profundo y espiritual es conectarse con ella”.

La joven de 25 años de edad, indicó que el arte textil está muy vinculado con la agronomía, y argumentó: “La mujer que teje también cultiva. Yo cultivo, sembramos papas, quinoas, habas, y variedad de semillas. Lo usamos para consumo personal, muy pocas veces para vender. Es muy natural: sembrar y consumir durante el año”.

Como reflexión final, la creadora de Kenko enfatizó: “Los invito a reconocer y hacer consciente de la existencia de uno y del uso del espacio que tenemos en este lugar: la tierra, para volver a prácticas más naturales. Sin territorio, sin tierra, sin suelo sano, no podemos crear nada”, y manifestó: “Estoy totalmente en contra de todo lo agresivo que elimina la salud de la tierra y a favor de las prácticas naturales”.

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