Más energía limpia: Neuquén recupera pequeñas centrales

Más energía limpia: Neuquén recupera pequeñas centrales

Son como piezas de museo que están dispersas por distintos parajes del interior neuquino. En la década de los 80, antes de que llegaran las redes de electricidad, las antiguas microcentrales hidroeléctricas, aprovechadas por el curso de agua de arroyos y ríos, eran parte del paisaje y de la identidad neuquina. Con los años, se fueron abandonando. Sin embargo, un proyecto pretende recuperarlas, darles vida e inyectar esa energía limpia a la red provincial.

Se trata de una iniciativa de la Agencia de Inversiones de Neuquén (ADI-NQN) que conduce José Brillo y un equipo de profesionales que en estos meses realizaron un extenso relevamiento de estas microcentrales eléctricas en la provincia.

En principio hay más de 16 de estas joyas de la historia de la energía neuquina instaladas. Pero la verdad es que sólo cinco están en condiciones de repararse, de acuerdo al informe presentado por el equipo del Programa de Energías Renovables de ADI-NQN, a cargo de Federico De la Cal y Miguel Lisanti.

La totalidad de las centrales que están abandonadas representan el 30% de la generación de energía que se necesita para abastecer a todas las ciudades y parajes del norte neuquino.

Hasta ahora, la central más potable para funcionar (de hecho, estuvo activa hasta el año pasado) es la del paraje Auquinco, a 40 kilómetros al norte de Chos Malal. En ese sitio, los lugareños tuvieron que abastecerse con leña desde la salida de línea del artefacto. Pero el EPEN lo restablecerá en algún momento. Hoy esa central está fuera de servicio pero la línea funciona con generadores a gasoil.

Sin embargo, no es la única turbina que puede recuperarse con un plan de mantenimiento. También hay otra en el paraje El Manzano, a pocos kilómetros de la localidad de Huinganco, otra en Manzano Amargo (se llama La Fragua), una en Aluminé y otra en Butaco, un paraje ubicado a 12 kilómetros de Barrancas. Todas estas microcentales se encuentran deterioradas, fuera de funcionamiento y con daños en las turbinas e inmuebles de las salas de máquinas.

La central del paraje Butaco está “irrecuperable” de acuerdo al informe que maneja ADI-NQN y aún no saben si habrá un proyecto para reflotarla.

“Algunas centrales fueron saliendo de servicio con el correr de los años cuando esos lugares pasaron a formar parte del sistema interconectado eléctrico provincial. En un momento era más fácil trabajar en el marco de energías fósiles que en la renovables”, dijo De la Cal en diálogo con +e.

Según explicó el ingeniero, más allá de que las centrales no tengan una gran generación de energía, servirán para inyectar energía limpia a todo el norte neuquino. Además de recuperar el 30% de la energía que se consume en toda esa zona, las fuentes de energía renovables le darán mayor confiabilidad al sistema eléctrico neuquino.

Indicó que ya hay inversores interesados en restaurar y formar parte de la administración de algunas centrales. Pero aún no hay definiciones.

Cada central hidroeléctrica tiene una capacidad de generación de hasta 360 kilowats. En números, implica que cada una puede abastecer a más de 100 viviendas con un consumo doméstico promedio en el medio de los escarpados parajes del norte neuquino.

El proyecto está en marcha y en unos meses se sabrá si pudo concretarse para que esa vieja fuente de energía de los ciranceros vuelva a ser realidad en esa zona.

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