La CGT para mañana contra la reforma

La CGT para mañana contra la reforma

Sin margen para dar marcha atrás y después de que el Gobierno le ganara de mano la semana pasada, la CGT decidió ayer convocar al segundo paro nacional contra Mauricio Macri , esta vez, para rechazar la reforma previsional.

La huelga de 24 horas comenzará a las 12 de mañana y se extenderá hasta el mediodía del martes. La CGT cree que la reforma afecta el poder adquisitivo de los jubilados y cuestiona que el Gobierno no los haya consultado para elaborarla.

La decisión de parar se oficializó ayer después de una tarde de cruces telefónicos entre los integrantes de la mesa chica de la central. El anuncio formal se hará mañana a las 9 en el edificio de Azopardo 802.

“Lo del bono no alcanza para nada. Además, es un reconocimiento de que están sacándoles poder adquisitivo a los jubilados. No se le puede pedir el esfuerzo siempre a los mismos”, advirtió a LA NACION el estacionero Carlos Acuña, uno de los integrantes del triunvirato de conducción de la CGT.

En principio, los jefes gremiales tenían previsto reunirse hoy o el lunes temprano para evaluar los pasos por seguir. Los más reticentes a tensar la cuerda con un paro, los “gordos” y los autodenominados independientes, proponían esperar a que la reforma se aprobara en la Cámara de Diputados para avanzar.

Finalmente se impuso la opción de ir a la huelga antes de que la reforma se discuta en el Congreso después de la escandalosa y fallida sesión del jueves pasado. El paro comenzará dos horas antes del horario fijado para la sesión.

En la CGT interpretan el freno al debate del jueves como un logro propio y se despegan de los incidentes que hubo fuera del Congreso.

En rigor, la central se sumó sólo con sus delegados a la marcha que habían convocado las dos CTA. La CGT había anunciado un paro para el viernes pasado que sólo se concretaría si la reforma previsional se convertía en ley. Ahora, con la huelga convocada con poco más de 24 horas de anticipación, confían en que la medida se sentirá con fuerza en todo el país.

Para eso, apuestan a la adhesión de los gremios del transporte: colectivos, trenes y subterráneos. “Se va a parar todo”, dijo un integrante de la mesa chica a LA NACION.

Después del primer paro contra el Gobierno, en abril pasado, Mauricio Macri no tardó en tomar represalias. Al día siguiente de la huelga, desplazó a dos funcionarios claves en el vínculo con los gremios.

 

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