La cáscara de manzana podría inspirar un tratamiento específico para Rotavirus

La cáscara de manzana podría inspirar un tratamiento específico para Rotavirus

El ácido ursólico es un compuesto vegetal con una amplísima gama de propiedades farmacéuticas. Ahora, investigadoras argentinas demostraron que tiene la capacidad de inhibir al Rotavirus, una de las principales causas de gastroenteritis aguda grave en niños menores de cinco años.

“No hay un tratamiento específico disponible para las infecciones por Rotavirus, por eso deseamos que nuestro hallazgo sea una contribución para lograr ese objetivo”, señaló a la Agencia CyTA-Leloir la directora del estudio, la doctora Laura Delgui, investigadora del Instituto de Histología y Embriología de Mendoza (IHEM), dependiente del CONICET y de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo).

El ácido ursólico es un metabolito vegetal generalmente presente en la corteza del tallo, las hojas o cáscara de manzana y otras frutas. También es abundante en frutas secas, como pasas de uva. Tal como revela un artículo de la revista “International Journal of Antimicrobial Agents”, Delgui y sus colegas lograron interferir el ciclo de vida del Rotavirus mediante el tratamiento de las células infectadas con ese compuesto vegetal.

Para sus experimentos de laboratorio, las autoras del estudio emplearon una cepa de virus adaptada al crecimiento in vitro, denominada SA11.

El ácido ursólico ataca unas estructuras de las células que el virus necesita para armar su factoría de multiplicación, explicó Delgui. “Es como quitarle a un constructor los ladrillos para levantar los muros de una casa’”, añadió la investigadora del CONICET y docente de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UNCuyo.

En la actualidad, el grupo de virólogas de Mendoza se encuentra trabajando en estudiar el mecanismo molecular que media el efecto antiviral del ácido ursólico. “Es necesario saber para curar”, indicó Delgui. Los próximos experimentos estarán destinados a probar la actividad del compuesto vegetal en animales de laboratorio infectados por Rotavirus, como ratones, así como frente a virus aislados de pacientes humanos.

“Desarrollar un fármaco requiere de un larguísimo camino en el que nuestro grupo requerirá de la colaboración de expertos del campo como químicos, farmacéuticos e investigadores de la industria farmacéutica”, dijo Delgui. “Ese es nuestro deseo”.

Del avance también participaron María Julieta Tohmé Chapini, María Cecilia Gimenez y María Isabel Colombo, del IHEM, del CONICET y de la UNCuyo; y Andrea Peralta, de INTA Castelar y del CONICET.

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