Ipross: habrá control privado de la atención de las clínicas

Ipross: habrá control privado de la atención de las clínicas

El Ipross implementará en mayo un plan de auditorias privadas, centradas en el control de las prestaciones y erogaciones realizadas por las atenciones de los sanatorios.

Esa fiscalización externa será un nuevo componente ya que actualmente esa función corresponde al Ipross, que es casi inexistente. Se cumplirá en las prestaciones extracápitas, es decir aquellas que las clínicas aplican por fuera de las atenciones fijadas en los convenios. Su número no es bajo, pues representan unos 180 millones anuales.

Entre otras revisiones, la supervisión privada –con sus asistentes sociales– tendrá que consultar del resultado y la satisfacción de las atenciones a los afiliados que fueran pacientes en los centros asistenciales.

El servicio por extracápita es un elemento complejo en la relación del Ipross y sanatorios, a partir del permanente incremento de esas prestaciones y la obra social nunca pudo instrumentar un mecanismo válido de fiscalización de las atenciones facturadas.

Ahora, una empresa asumirá esa auditoria. La única oferente en la licitación fue Devitar SA, de Capital Federal, y está registrada como prestadora de “servicios relacionados con la salud humana”, desde hace 10 años. En una convocatoria en el 2017, la primera licitación no tuvo interesados. Con el trámite avanzado, el Ipross prevé esta adjudicación en los próximos días y su puesta en marcha en mayo. El costo de la auditoría privada rondaría el 1,3 millón de pesos mensuales y, según el pliego, el contrato totaliza 24 meses.

El presidente Claudio Di Tella resalta esa incorporación para un mejor seguimiento de los pagos por abonar, estimando que el control derivará en “un ahorro de unos 3 millones por mes” y así servirá para “eficientizar” las erogaciones. Equivaldría a unos 36 millones anuales.

Según el pliego, la auditoría será “administrativa y en terreno, preliquidación y liquidación de toda facturación de las prestaciones”, y también se encargará de “controlar su calidad” en “los servicios de primer y segundo nivel de atención (ambulatorio y de internación)”. Además, la empresa deberá proveer de un sistema de registro de la información enviada por los prestadores, el ingreso de cada facturación de un afiliado -con documentación física digitalizada, como también, disponer de reportes necesarios para realizar liquidaciones e estadísticas. Entre otras funciones, la auditora deberá contar con un sistema para la administración de pedidos de prótesis.

En su fiscalización, el privado revisará facturaciones, alcanzando también “los medicamentos de internación y evaluación de diagnósticos”, y “el control de estadías prolongadas y desvíos”. Otra parte recaerá sobre “prótesis y materiales quirúrgicos”, considerando el “diagnostico informado y patología del afiliado con respecto a los materiales solicitados”.

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