El Gobierno apunta a los K por los escraches a funcionarios

El Gobierno apunta a los K por los escraches a funcionarios

El nuevo episodio este sábado en Tandil, en el que Mauricio Macri fue insultado por un grupo de personas que llegó sin obstáculos hasta su auto, reavivó las controversias por la seguridad presidencial y a su vez dio pie a que funcionarios del Gobierno consideraran un “plan sistemático” de sectores identificados con el kirchnerismo esa suerte de escraches que en algunos casos llegaron a las agresiones con piedras a vehículos en los que se trasladaba Macri.

“Hay una decisión de provocar una agresión permanente y sistemática al Gobierno, en especial al Presidente. Cada vez que va a algún lugar intentan meterse tres o cuatro con el objetivo de impedirle el contacto con la gente. Llevan adelante la política con violencia verbal como durante sus 12 años de gobierno”, dijo ayer Patricia Bullrich -ministra de Seguridad- a Clarín.

En un escenario de confrontación y polarización exacerbada, no fue la primera integrante del Gabinete que habló de acciones organizadas y señaló al kirchnerismo: Hernán Lombardi -titular del Sistema Federal de Medios Públicos- había dicho anteanoche que “no son episodios aislados, hay un plan sistemático” (recordó la protesta frente a la casa de María Eugenia Vidal) y Pablo Avelluto -ministro de Cultura- apuntó a “sectores que fantasean con rupturas institucionales” con una aclaración que se repitió entre los funcionarios: los caracterizó como “minoritarios”, con el objetivo de no perder el impulso que dio al Gobierno la marcha de respaldo hace dos semanas.

“Hay kirchneristas que hablan de guerra civil, nadie puede estar en su sano juicio planteando palabras de ese nivel de violencia”, aseguró Avelluto sobre expresiones de Gabriela Cerruti y Hernán Brienza. “Son poca gente. El 1° de abril, con total tranquilidad, la gente salió a manifestarse en paz por la paz. La mayoría de los argentinos quiere eso”, evaluó la vicepresidenta Gabriela Michetti.

Una decena de manifestantes insultó el sábado a Macri en Tandil, cuando salía de la iglesia del Santísimo Sacramento. El Presidente estaba con su hija Antonia y él mismo se fue manejando. Primero lo saludó un grupo de personas, después aparecieron otras con carteles e insultos. Los episodios más graves habían sucedido en Mar del Plata y Villa Traful: en esos casos tiraron piedras a los vehículos que trasladaban al jefe de Estado, y en el pueblo neuquino alcanzaron a romper vidrios de la combi. Las últimas semanas también hubo insultos o intentos de escrachar a Macri en Tucumán y Salta. Desde hace tiempo Presidencia resolvió no adelantar la mayoría de sus actividades en el Conurbano, para evitar problemas. Aun así, en una visita a Castelar, el miércoles, hubo manifestaciones en su contra.

En la Casa Rosada admitieron ayer cierta preocupación por la seguridad del Presidente, aunque intentaron bajarle el tono a la trascendencia de los hechos. “Son más los que están a favor, como pasó en Tandil. Después aparecen dos o tres con un celular y es un escrache”, dijo a Clarín un alto funcionario, y también lo atribuyó a seguidores de Cristina Kirchner. “Generalmente son militantes kirchneristas, se van repitiendo las consignas, aunque no sé si es una orden o es autogestivo”, consideró.

Otro dirigente, de los más cercanos a Macri, se expresó en la misma línea: “Preocupa, siempre es importante la integridad del Presidente. Pero son minorías no representativas”. De acuerdo con la mirada del Gobierno, se trataría de acciones “sistemáticas porque pasa en todos lados” y para sostener el señalamiento al kirchnerismo remitieron a los piedrazos de integrantes de ATE en Villa Traful y mencionaron otras agrupaciones y sindicatos referenciados en Cristina en otros incidentes, con el pedido por la libertad de Milagro Sala y otras consignas coincidentes.

A su vez, hubo posturas encontradas por el clima de confrontación y la decisión de Macri de aflojar la custodia en algunas situaciones. “Por el momento no va a haber cambios. No hubo cambios en el protocolo en todo el año porque la seguridad está funcionando bien. Incluso en los casos que hubo, al Presidente no le pasó nada”, se escuchó en uno de los despachos con incidencia en el tema. Otros funcionarios plantearon que los encargados de la custodia, dependiente de Casa Militar con apoyo de la Policía Federal, deberán tomar más precauciones aun cuando el jefe de Estado ordene lo contrario. “El no quiere meterse en un tanque, no va a perder el contacto con la gente. Pero hay ciertos parámetros a los que no se puede negar”, indicaron, con la escena en Tandil -con Macri como conductor en un auto no blindado- como una de las que no debería repetirse. La camioneta blindada Mercedes Vito, encargada y fabricada especialmente para mayor seguridad y demorada por cuestiones burocráticas, estaría lista la próxima semana.

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