DATA INTERNACIONAL

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“El foro y el coliseo” es una interesante nota escrita por Raúl del Pozo en el diario El Mundo de España, donde aborda la problemática de los jóvenes en la actualidad. Diferencias y semejanzas. Vale la pena leerla

Los que somos la síntesis de cinco generaciones observamos como los últimos jóvenes españoles creen menos en la democracia y casi nada en Dios. Muchos votan a Podemos, viven de alquiler o de gorra con sus padres y, al contrario que los dreamers o soñadores de Estados Unidos, tienen la intención de fugarse de un país que no les da el trabajo para el que están preparados. Odian al sistema en el que nacieron y el aire que respiran, desprecian a los políticos por su tendencia a corromperse y por sus discursos falaces y su demagogia, que es una de las peores formas de la corrupción política. Primero fue la generación silenciosa. Las pasamos putas los hijos de los obreros, nuestros padres trabajaban de sol a sol por cuatro pesetas y nosotros íbamos a la escuela con pan negro, tozas y tapabocas. Luego llegaron los baby boomer que nacían como conejos y eran cinéfilos, rokeros y fardones. Después los la generación X los de la movida y el despelote. Más tarde apareció la generación Y, o sea la milénica, con muy mal genio. Y ya está dando patadas al tiempo en las tablets los de la generación Z que vivirá en la blogosfera.

Muchos de los de la milénica piensan que la Iglesia es una oficina de objetos perdidos y dan la razón a Freud y a su teoría de que las religiones son engaños para las masas. «De todas las plagas que afligen a la humanidad-dijo después de darse una raya-, la tiranía eclesiástica es la peor». Ahora hay un Papa en Roma muy piola que practica la teología anarquista, pero según estudios y encuestas la mitad de los jóvenes españoles ni creen en Dios ni tampoco que haya nada sino ceniza después de la muerte. Según Juan G. Bedoya en el El País, el afán de los obispos ya no es bautizar a los no creyentes sino convertir a los bautizados. «Vienen estudiantes que preguntan ¿quién es aquel señor colgado de la cruz?», confiesa el prior del monasterio de Poblet. Estoy seguro de que saben quien es Cristo pero vacilan.

El Papa, el Domingo de Ramos, dirá a los jóvenes del mundo que dejen de vivir en un reality show sin objetivos y sin rumbo. Me parece que Francisco ha llegado demasiado tarde. Los millennial además de agnósticos agarrados al móvil, viven de los padres o de alquiler. Suelen votar por Podemos. Durante las elecciones Carolina Bescansa declaró que si en España sólo votaran los jóvenes sería presidente Pablo Iglesias. Los de la generación Y fueron educados como Peter Pan para ser reyes del mambo y le pillaron los siete años de escasez. Algunos de ellos frustrados por los trabajos mal pagados y la falta de horizonte expresan su ira en las redes sociales o en los escraches. Se divierten en la fiesta del populismo en el Congreso que se inventó en la antigua Roma cuando unos emperadores se apoyaban en el foro y otros en la muchedumbre. «El corazón de Roma que late -dice Graco- no es el mármol de Senado, sino la arena del coliseo».

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