Aniversario del fallecimiento de Don Boris Furman

Aniversario del fallecimiento de Don Boris Furman

Un 13 de abril, pero 12 años atrás (2007), fallecía en Buenos Aires don Boris Furman, el hombre que generó inmensas obras para que sus frutos se convirtieran en acciones solidarias destinadas a quienes menos tienen.

El creador de Teleférico Cerro Otto en Bariloche (Río Negro), de la Panificadora Solidaria Sara María Furman en Santa Fe, el hombre que tiene en su historia cantidad de donaciones silenciosas y a quien se lo recuerda como un verdadero filántropo, merece hoy el homenaje sincero de quienes continúan con su legado en la Fundación Sara María Furman, responsable de administrar los recursos de una de las excursiones más visitadas en este destino turístico de la Patagonia Argentina y de la que surgen utilidades millonarias que son donadas anualmente a entidades de bien público.

Don Boris nació el 24 de junio de 1916, en el seno de un humilde hogar de inmigrantes rusos con ascendencia judía y desde muy pequeño recibió las enseñanzas de su madre Sara quien, conociendo el esfuerzo para mantener una familia en un país ajeno, le inculcó que siempre existía alguien más necesitado. A los 14 años de edad Boris comenzó a trabajar como cadete en una sastrería; dos años después como ayudante en ventas y con sólo 22 años montó su primera sastrería en Santa Fe, trasladándose luego a la Capital Federal en donde instaló una de las sastrería más conocidas del país: Rocha Casimires.

En la década del 60, Boris viajó a Bariloche junto a su entrañable amigo Raúl Méndez y fue allí cuando conoció y se enamoró del cerro Otto y su entorno, en cuya cumbre sólo existía una pequeña cabaña vidriada de 5 x 5 metros que se utilizaba para vigilancia de los guardaparques. Su visión empresaria hizo que detectara rápidamente la posibilidad de adquirir las tierras para instalar un medio de elevación como puntapié inicial de algo que ya pergeñaba. De regreso a Buenos Aires, cautivado por lo que sus ojos habían registrado, realizó las gestiones necesarias para obtener los permisos que le permitieran concretar el tan anhelado sueño de llegar hasta la cumbre a través de un moderno teleférico. Ya en esos tiempos el objetivo se planteaba distinto a lo conocido. Furman anunciaba la creación de “Cerro Otto: una sociedad comercial distinta con una meta diferente…”.

Con 50 años de edad y una carrera comercial exitosa compró las tierras, propiedad hasta ese momento del Ejército Argentino, encomendó el correspondiente relevamiento topográfico; viajó a Viena (Austria), para adquirir la infraestructura necesaria en el lugar que más expertos tenía en la materia; trajo a los ingenieros de la firma Rudolf Kienast, especialistas en medios de elevación para montañas y en 1967 dio inicio a esta obra que, en la época que corría, fue considerada como una de las más importantes de Latinoamérica en materia turística. En 1974, el TELEFÉRICO se hizo realidad.

Boris murió siendo un hombre de una sencillez y humildad poco frecuente. Hubiesen sido oportunos muchos más reconocimientos y homenajes, desde distintos sectores, por su compromiso social y por su natural filantropía, que no alcanza a comprenderse si no es a través de los actos. El Teleférico Cerro Otto es la excursión tradicional por excelencia de Bariloche, logro de don Boris Furman y del trabajo continuado de la Gerencia General del complejo turístico y de su administradora la Fundación Furman, quienes a 12 años de su desaparición física, siguen aplicando el inmenso legado de enseñanzas para hacer obras de bien. Ese es, sin dudas, el mejor homenaje que puede rendírsele.

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