DATA PROVINCIAL

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Regina la ciudad donde todo es amarillo y opaco. Hasta el césped. Se terminó la Feria Judicial y vuelan los fantasmas. Picado fino o picado grueso. Usted elige.

El intendente volvió de vacaciones, pero nadie se enteró. Todo sigue como entonces. La parálisis continúa y los funcionarios amurados en sus sillones municipales, más agarrados que nunca por temor a que le toque el sorteo del cambio de gabinete. Porque así será, parece. Por sorteo. A cualquiera le puede tocar. Y después vemos. Si no anda lo cambiamos y listo. Nadie quiere subirse a la calesita que en un año ya chocó varias veces el doctor. Parece que sacrificará al “Gran Hermano” de la (no)obra pública. Habrá que ver dónde lo ponen. Porque será otra área que fracase. Algunas fuentes sostienen que le encomendarían que retome sus anteriores funciones y que con anotador en mano y una reglita, salga a contar flores y a medir la altura del asfalto. También hubo reuniones con los gremios. Desde el municipio se mostraron confiados en el arreglo. Poca muñeca e inexperiencia. La carita de los gremialistas lo decía todo. La próxima semana tendremos novedades.

Desde Viedma mandaron a sondear el intendente. Quieren saber qué piensa y cómo serguirá. Algo muy difícil, teniendo en cuenta que ni el propio protagonista lo sabe. Escucha. Responde. Afirma y luego hace todo lo contrario. La realidad que le crea su entorno lo aleja de lo cotidiano. Se autocalifican como exitosos y chocan con la realidad que ve el vecino. Para adentro están en condiciones de repetir. El afuera dice que no saben como termina su mandato. Lo político no existe. Ni tiene comunicación ni operadores. No hay puente con los Concejales que se manejan como si fueran independientes y juegan el juego que les propone el FPV. El legislador Oscar Díaz pidió ordenar el Circuito. Vislumbra un descontrol y una anarquía que podrían influir negativamente en las próximas elecciones. Su liderazgo es claro. La experiencia de tres diputaciones le dan el piné para ponerse al frente en lo político, pero sus razones chocan con la hoguera de las vanidades de sus compañeros de ruta. Como siempre, decidirá el gobernador. Si se equivoca el costo será alto.

En el ámbito provincial, varios temas sacudieron la realidad. El decreto del Gobernador para la reducción del 20% del gasto estatal fue recibido con huelgas por parte de algunos sectores sindicales. También la reforma educativa está teniendo sus complicaciones. El gremio docente bloquea cada asamblea de cargos docentes y algunas son cada vez más violentas. El gobernador ratificó la continuidad de las asambleas docentes y afirmó que el sindicato arriesga que “4.200 docentes no tengan puestos en marzo y no cobren sus salarios. Actualmente, solo el 30% de los docentes son titulares y el resto son suplentes o interinos. Este 70% perderá su cargo y no cobrará si no toman cargo”, sentenció. Se acerca marzo y el comienzo de clases es hoy una incógnita.

En este contexto, ante los incipientes reclamos gremiales, el Gobierno deberá demostrar imaginación en la gestión, algo complicado por “el estilo Weretilneck” donde todo pasa por él. Pide protagonismo a los ministros pero no pueden decidir nada.

Se fue el ministro agricultura y lo reemplazó con el secretario de furticultura. Toda una señal, en tiempos de presentación del nuevo (y van…) Plan Frutícola que será presentado ante la Nación para buscarle la salida definitiva a la situaicón de los productores. La cosa no será fácil. El domingo la Federación de Productores quedó en manos de uno de los sectores más duros. Habrá que prestarle mucha atención.

El ex ministro Martín seguirá ligado al gobierno por el plan de riego para Negro Muerto y Colonia Josefa. Ambos diseños conformarán un ente mixto con Nación, que abonaría un cargo de director. Martín arma y ofrece cargos para su estructura estatal.

En lo político Alberto Weretilneck confía en su buena estrella. Su diagnóstico es que sólo hay problemas económicos y sabe que si paga los sueldos en fecha y algo a proveedores, esa situación se puede pilotear. Por eso, dicen en su entorno, no tiene dudas sobre un triunfo electoral.

El razonamiento del Gobernador también está cimentado en otros factores: encuestas y oposición. Aún mantiene -él personalmente- altos número de aprobación y buena imagen y ningún dirigente opositor parece despegar con peligro. Además, como ya mencionamos varias veces desde esta columna, cuenta con la debilidad de la recientemente consolidada alianza Cambiemos y con los eternos tironeos en el PJ.

Juntos todavía no eligió su tándem. Siguen en danza los nombres de Pedro Pesatti, Alejandro Palmieri y Luis Di Giácomo. El vicegobernador dio una señal: “si es necesario, soy candidato”. Así, recogió el guante que arrojó Weretilneck en enero. “Pedro es el mejor candidato” dijo. Pero también circunscribió esa decisión a Pesatti. También el Ministro de Gobierno valoró esa candidatura, aunque no se bajó de la carrera si el vice no compite. Igual, aclaró: “no estamos buscando un conchavo, todos tenemos funciones importantes en el Gobierno”. Esa parece ser la lectura general. Lo importante es la continuidad de JSNR. Por eso, el gobernador repite como un mantra: “El candidato es el proyecto”. En eso no hay fisuras, los demás dirigentes coinciden que prima lo colectivo.

En el terreno de la oposición, el macrismo unió fuerzas. La UCR y el PRO cerraron filas. Tendrán candidatos propios. Formaron la liga de intendentes y buscan formalizar el bloque en la Legislatura. Y estarán atados a la suerte de Cambiemos a nivel nacional. Sin embargo se esperanzan en que la elección es nacional y se polarizará.

Lo mismo ocurre con el Frente para la Victoria. Y a pesar de los tironeos, confían en que hasta octubre habrá unidad. En ese esquema parece consolidarse la candidatura de María Emilia Soria. Cuenta con el aval del diputado Martín Doñate y al pichetismo no le hace ruido. Ahora, la tarea es unir. Pero sobran críticas al presidente del PJ, Martín Soria, por sus formas. En estos días circuló la versión que Sergio Massa estaría en la Región como un gesto de unificación. Además, le permitiría al candidato del FpV arrastrar votos del Frente Renovador, que la última elección en Río Negro salió tercero, por arriba de Cambiemos. Pero no hubo confirmación.

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